Incauta al embeleso.
Por dormirse en la espera,
por soñar con tu beso,
murió en la fría acera
al caer de mi verso.
Fue fácil decirnos adiós.
No hubo lágrimas de fracaso
y sí sonrisas de los dos
con un reservado hasta luego.
Por si el destino. Por si acaso.
Con hilvanes de ternura
zurcí mis viejos ensueños.
Nunca pude desecharlos...
Crecieron con mis pasiones,
era justo remendarlos.